¿Cómo se ruedan las escenas de sexo?
¿qué trucos se emplean para falsear el deseo?, ¿cómo se preparan y se sienten? Actores y directores españoles hablan sobre el lado más íntimo de los actores, sobre los trucos y los métodos de trabajo al narrar el sexo al descubierto.En España la regla general es que no hay reglas. Cada película, cada intérprete lo afronta de maneras muy diferentes. Actores como Ingrid Rubio, Javier Cámara, Najwa Nimri, Santi Millán, Eduard Fernández, Kira Miró, Jordi Mollá, María Valverde, Juan Diego, Dani Martín (el canto de el loco), Tristán Ulloa, Fernando Tejero, Verónica Echegui, o Imanol Arias y directores como Vicente Aranda, Bigas Luna o Alejandro González Iñárritu hablan sobre el trabajo más íntimo de los actores.Tristán Ulloa, por ejemplo, cuenta el mal trago de excitarse “realmente en alguna secuencia y pasar un bochorno tremendo”, mientras que Álex de la Iglesia explica cómo pidió a todo el equipo de Crimen Ferpecto que se desnudara para calmar los nervios de Kira Miró en una escena de sexo. Para Ingrid Rubio las escenas de sexo son “una coreografía total y absoluta, como si aprendieras a bailar tango”. Para Nawja Nimri “el sexo funciona si hay química. Yo no sé fingir”. Fernando Tejero cuenta que la primera vez que tuvo que enfrentarse a una escena de sexo “me puse en pelotas delante de todo el equipo, me paseé y dije esto es lo que hay, no hay más” y Daniel Guzmán, en el momento de la acción en una secuencia en la que estaba en la cama con una actriz, dijo “que no me puedo levantar, traerme agua fría, que si no…”¿Quién no recuerda la escena entre Victoria Abril y Jorge Sanz en Amantes? ¿Y Penélope Cruz en Jamón Jamón? ¿O la escena de Antonio Banderas y Victoria Abril en Átame?. Sexo en el plató realiza, además, un recorrido por las escenas de sexo en el cine español contada por sus protagonistas.
La visión más liberal del sexo

“La primera vez que vine, tuve relaciones sexuales con ocho mujeres. Ahora de aquí no me mueve nadie”.
Este no es el comienzo de una novela fantástica. Son las palabras de un joven apuesto con el pelo de punta y un antifaz en la cara, que mira a través de un ventanuco cómo una para entregarse al sexo con un desconocido. Él, espera su turno.

En España hay ciento de clubes liberales de intercambio de parejas. “Buscan fuera lo que no tienen en su casa”, cuenta un psicólogo que toma una copa plácidamente en la barra de un club.
“Bukkake” es eyacular en la boca de una mujer, y practicar “dogging”, no es salir a hacer footing por la mañana, sino “hacerlo como perros”, cuenta un practicante de dicha rutina sexual. Los más extremos, se excitan viendo a su mujer con otro. “Me gusta”, cuenta un señor mientras su mujer copula con un jovencito en una claroscura habitación.
“El sexo hay que compartirlo”, cuenta el dueño de un local donde se practica el sexo libre.

Después de la revolución cultural y de la revolución económica, China se encuentra ante una nueva agitación social: la revolución sexual. Un fascinante documental donde por primera vez nos adentraremos en esta China prohibida, utilizando a menudo cámara oculta.

Conoceremos de cerca a toda una parte de la población cansada de la represión sexual que de repente está expresándose sexualmente. Nos acercaremos a la nueva generación de jóvenes que practica el amor libre y que está dejando a sus padres en estado de shock, y nos adentraremos en el mundo de la próspera industria del sexo y de la vida nocturna del país. Además, retrocederemos en el tiempo para recordar la época de Mao donde la sexualidad era un gran tabú. Un retrato sorprendente de la China de hoy en plena liberación y ebullición de su libido.











